jueves, 21 de enero de 2016

Feliz cumpleaños

No vas a leerme, porque me he ido de todas partes, y nadie sabe donde me escondo. Ni tampoco es necesario. 

Pongamos que no es tu cumpleaños, 
o que lo es y no me acuerdo. 
O que lo es, y no me sale del coño felicitarte. 

Pongamos menos tierra de por medio, por favor.

Esto no tiene una puta mierda de poema. Ni quiero que lo sea. 
Ya te he escrito bastantes, ya te los has llevado todos, y era lo mejor que yo tenía (que a ti nunca te tuve, y eso lo saben hasta en Corea del Norte). 

Esto es una carta enviada, pero a un sitio donde nunca vas a poder encontrarla. Esto es un texto de mierda para que te acuerdes de que me acuerdo de que ya se te ha ido hasta la edad en la que te viví.

No sé cómo puede pasar tan deprisa el tiempo,
y yo sangrar tan despacio.
Te juro que hoy, donando sangre, me ha tocado tirarme más rato del normal. Y a ti te la suda, pero no sabes cuánto echo de menos contarte mis movidas.

Y todo esto viene a que haces 19 años, y me siento pequeña, y débil, y nunca se me pasan las ganas de que vuelvas a tus 17, a conocerme. A intentar reconocernos. Y así, las cosas quizá vayan mejor.

Solo tuve tiempo de ser el deseo que soplabas en las velas
una puta vez,
y no me cumplí porque soy subnormal.
Y ahora te echo de menos todos los días, pero he vuelto a ser feliz. No tienes ni idea de cómo de fuerte espero que lo seas tú también, que no me odies, que guardes más esperanza de que algún día podamos mirarnos a la cara que rencor por todo el daño que nos hemos hecho.

Quiero dejar aquí escrito esto, con su fecha y su hora. Con ese "me acuerdo de ti siempre". 
Quiero dejar aquí que nunca he querido a nadie como a ti. Y que lo sepan todos, aunque no tengan ni puta idea de quién cojones somos. Lo siento, cielo. Lo siento.

Te dije que me había tatuado tu forma de quererme dentro, y te reías. Pero no. Hay una parte de mí que siempre va a llevar tu nombre, y por eso nunca voy a dejar de quererte, aunque al fin me permita querer a alguien más.

Felices 19. Por favor, amor, felices.

5 comentarios:

  1. "Sólo tuve tiempo de ser el deseo que soplabas en las velas una puta vez".
    Está cargado de intensidad y de sentimiento. Y así cómo no me va a gustar.

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  2. Buah, gracias. Gracias destino por descubrir tu blog.
    Me ha encantado leerte(sí, no he leído solo esta entrada sino prácticamente casi tu blog entero), espero que lo sigas haciendo a menudo, porque aquí tienes a una nueva lectora. Un besazo enorme guapísima, tienes un talento al escribir que alucinas.

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  3. "Te dije que me había tatuado tu forma de quererme dentro, y te reías. Pero no"
    ¿Ahora cómo sobrescribir al alma? Mientras no te ríes para hacerlo.

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  4. Esto rompe en dos, qué digo, en mil.
    "Solo tuve tiempo de ser el deseo que soplabas en las velas
    una puta vez,
    y no me cumplí porque soy subnormal."
    Para no ser un poema, me ha puesto los pelos de punta de la misma forma. De veras espero que seas feliz. Sólo me queda decirte que algunas cicatrices merecen la pena y que el amor siempre fue una batalla en la que decidimos participar sin escudos ni espadas. De antemano sabíamos que nos iban a herir, y aún así nos arriesgamos. Y es que, ¿de qué escribiríamos si no fuéramos románticos suicidas?

    Un beso enorme,

    Daw

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  5. Es increíble la intensidad que pueden transmitir las letras.
    Intensidad, eso es poesía... romperte en mil pedazos y rompernos a nosotros que te leemos y al leerte recordamos aquello que hemos pasado...
    Encantada de pasarme por aquí

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