martes, 18 de agosto de 2015

Secuelas, pero de las buenas

Nunca he tomado una decisión
que no sea arriesgada,
que no sea inmensa
y encadene millones de flores,
deseos,
y cambios
a su espalda.

Perdonadme,
pero para qué saltar
si no es de lo más alto
Para qué arriesgar
si no es la vida.

Todo
se puede reconstruir,
y sino miradme.

La última vez que me reventé
contra el asfalto
un desconocido me devolvió
las partes de mí
que había encontrado por el camino.
Y le dije que no,
que así estaba bien.

Porque según vosotros
las segundas partes
nunca fueron buenas.
Y os creí,
y ahora solo creo
que no os habéis perdonado jamás
y que "reinventarse"
os parece solo otra entrada más del diccionario,
en vez de una entrada directa a quiénes sois.

Qué triste.
Para mí,
nada mejor que una secuela.
Debo llevar una de mí misma
por cada golpe
que me he dado.

Y contigo, llevo dos.

Mi primer beso
-el de verdad,
el que hace
que los anteriores se caigan de la lista
al suelo-
habita en una segunda entrega
de una película buena.
Pero esta era mejor.
Del último
ni me acuerdo
ni voy a hacer por recordarlo.
El segundo primero
lo llevo cosido a los labios,
y a ti
atado a la cintura,
al pecho
y al corazón.

Hay personas
que ponen su nombre en el hueco que ocupan
y si se van
queda vacío de por vida.
Creo
que a ti te llevo metido tan dentro
que no distingo
dónde están bordadas mis iniciales
y dónde las tuyas.

Y por eso,
las decisiones las voy a seguir tomando
con la boca
del estómago,
donde el nudo del riesgo,
donde el miedo a que no me intentes más.
Donde el "no te vayas"
que sé que no puedo decirte.

Pero quédate,
que sabes
que nunca hago caso a lo que dicen que es mejor
y confío en mi primera segunda vez
mucho más
de lo que confío en ellos.

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho, porque tienes mucha razón. A veces merece la pena tomar decisiones arriesgada, dejar de hacer caso a los demás y hacerse caso a uno mismo. Creo que yo misma tendría que aplicarme más a menudo tus palabras.
    Un beso,
    P·G

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  2. Me ha gustado mucho, porque tienes mucha razón. A veces merece la pena tomar decisiones arriesgada, dejar de hacer caso a los demás y hacerse caso a uno mismo. Creo que yo misma tendría que aplicarme más a menudo tus palabras.
    Un beso,
    P·G

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  3. Pfff... cada estrofa, directa a los huesos.
    El final, la mejor declaración de libertad que he leído en mucho tiempo. Sigue siendo tan tú, con tus decisiones de estómago. ¿Serán tres golpes?
    Un besito.

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  4. Me consolido como habitante de tu mundo ;-)
    Me ha encantado tu entrada, tiene mucho trasfondo.
    Besos.

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