domingo, 8 de marzo de 2015

Quédate

Quédate.

Aunque un día de estos
te duela (yo).
Aunque parezca que está todo perdido
y que no quiero que me encuentren.

Quédate.

Quédate,
porque desde que has llegado
todo han sido golpes:
un golpe de Estado,
directo al pecho.
Un golpe de suerte,
directo a los labios.
Y un golpe de calor,
que me arquea las vértebras
cada vez que me tocas.

Quédate,
que no quiero que me robes nada más.
Y es que ambos sabemos
que de largarte,
me dejarías con lo puesto y sin novio
y tú te llevarías la eternidad de todos mis poemas.

Por favor,
quédate.
Y cuando vuelvas
mi habitación pueda seguir quedándose en penumbra,
mi cama deshecha,
mi sangre hirviendo
y las costillas en carne viva.
Por favor.

Quédate,
y sigue salvándome a diario
Por mi,
y por todos mis compañeros.

Estate aquí,
y ayúdame a ponerle nombre al salto que hemos dado
que sabes que sola no puedo.

Quedémonos.
Aunque sea dormidos.
Aunque sea sin fuerzas.
Con un calambre recorriéndote todo el cuerpo
y mis ojos que le siguen.

Quédate,
que desde que estás los espejos son benévolos,
y todas las sonrisas,
sinceras.
Que desde que estás soy sana.

Quédate,
por Dios.
(O por mi, mejor).
Por lo que más quieras.
Por favor.

Por favor,
quédate

7 comentarios:

  1. "Desde que estás soy sana". Muy bonito. A veces somos mejores personas con aquellos que se quedan a nuestro lado, y nos salvan sin saberlo.

    Besos

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  2. Un golpe de Estado directo al pecho




    cada vez que te leo.

    Lutz

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  3. Precioso... Y desgarrador, la desesperación casi taquicárdica con la escribes, con la que suplicas.
    Te sigo leyendo.
    Un besazo.

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  4. Quien no podría quedarse después de este grito de auxilio...

    ¿Yo?
    ME QUEDO.

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  5. Quien no podría quedarse después de este grito de auxilio...

    ¿Yo?
    ME QUEDO.

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  6. Hermoso, como todo lo tuyo.
    Sin palabras y sin aliento.

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