domingo, 30 de noviembre de 2014

Por mi alma de poeta que ya no quiere callarse.

Hoy estoy enfadada
con el mundo,
con este país que se va a la mierda,
con mi madre
y todos los adultos que se están muriendo
(del asco)
y se creen que eso es vivir.

Estoy indignada
con los que presumían de idealistas
y ya se han creído
que tener alimento es poder comer todos los días,
tener trabajo es embolsarse
una suma de papeles (que no son otra cosa)
al final de cada mes,
y tener casa es poder taparse con una manta por las noches
encima de un colchón de látex.
Y yo sigo aquí
y escupo bilis.
Y vosotros seguís aquí
y ya no sabéis ver.

Hoy quiero morderle el asfalto a las calles
y estallar una revolución en el corazón de la ciudad.

Deciros a todos
que he conocido hombres con manos de pintor
que nunca han cogido un pincel
(y por no darle color
están viviendo en blanco y negro),
mujeres con vista de fotógrafo
que tienen miedo de que le salte el flash en la vida
(así que se quedan a oscuras
no sea que les ciegue su luz).
Y deciros también
que no sé qué pasará mañana,
pero que ahora me niego a haberme descubierto
el alma de poeta
en el medio de esta porquería
de todo
que se hunde,
y abandonar las letras
(porque a mi se me atascan en la garganta
y me quedo sin respirar).

Que sepáis
que el hombre se alimenta también de arte,
y que es por eso
que en tiempos de escasez,
de crisis,
y de hambruna
los siglos se vuelven de oro
y triunfa la poesía
(atentos que falta poco
para que tengamos una oportunidad)

Que sepáis
que no quiero cuatro números
en la pantalla de un ordenador
que me digan que en diciembre
puedo ser x euros así de feliz
si a cambio he entregado
ocho horas de felicidad diaria.

Que sepáis
que no quiero un edredón
si no tengo con quién compartir
cama,
noche,
heridas
y pesadillas.

Que estáis todos solos y vacíos
pero que a mí no me vais a deshabitar.

Y que esta tarde
he dado un rodeo enorme para llegar a casa,
he entrado en un parque,
me he subido a todos los bancos
(y la gente me miraba),
he hecho cuatro fotos al otoño encarnado en metrópolis,
he visto a un chaval
posar ante una cámara con su madre,
a una pareja besarse,
un bar irlandés,
las luces navideñas encendidas,
las hojas en el suelo y sin recoger
(que desparramados es también como más bonitos estamos todos),
un gato negro
y tengo la habitación recogida.

Y me han dicho
que quieren quedarse a mi lado mucho tiempo,
me han llamado vida,
y me han pedido que hable orgullosa de lo que quiero estudiar.

Y qué cojones,
me dais todos mucha pena.
Porque os vais a morir de hambre
y yo estoy aprendiendo a respirar la belleza.


4 comentarios:

  1. Puede que no sepa ver, pero respeto tu rabia, comparto tu opinión de que el arte (la creatividad y el pensamiento) tienen un lugar preminente y, desde el escaso conocimiento que me aporta la experiencia, te animo a hablar de lo que quieres hacer y a hacer lo que quieres hacer.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo.
    Entiendo que tengamos que comer, que tenemos que hacer algo productivo.
    Pero me da la sensación de que quieren matar el arte, asesinar la belleza y hacer que se suicidan los sueños.
    Estoy harta de oír como me dicen que la literatura no da de comer,
    que la poesía no es dinero.
    Cuando realmente no busco más riqueza que sentirme viva,
    sentirme llena.
    Aplausos para ti, bonita.

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  3. ¡Rebelión!
    A por todos. A por la estupidez humana, que nos deje un poco en paz. Que si a pesar de todo queda algo bonito, son las palabras y las miradas.
    Me ha encantado; tienes toda la razón. Y que nadie te la quite nunca. Sigue fotografiando la belleza, que siempre te acompañará.
    Un besito.

    Miss Carrousel

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  4. Parece que el arte está mal, que el arte es de mediocres, un juego de niños, que el arte no te dará vida, ni salud, ni bienestar. Lo que no saben es que gracias a seguir teniendo la cabeza llena de sueños, es lo que te permite seguir adelante. Sino, que rutina más triste. Algunos parece que viven amargados.

    Besos

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