domingo, 19 de octubre de 2014

Puta bandera blanca

Lo hizo con la facilidad
de quién sabe
que cualquier persona podría
repetir sus actos,
(pero nadie lo haría).

Como si no pretendiera dejar marca
pero no supiera evitar el roce.

Lo hizo como si fuera in-consciente
de que por primera vez
el telón había caído,
las defensas se habían roto
y la ciudad había sido tomada.
De que me ardía Troya en la tráquea
y no quería llamar a los bomberos.

Lo hizo como si conociera
que solo me entrego a las causas perdidas
pero que esta vez había decidido encontrarme.
Y me trazó un mapa en los tobillos.

Lo hizo sujetándome las manos
y diciéndome
que podía decorarme con ellas
las paredes del miocardio
y que no había motivo para que dejara
nunca
de latir.
(Vaya estupidez,
pero qué esperanzas tenía)

Y yo,
que de tanto hacer tripas corazón
ya soy todo tripas,
vi que me había encontrado sus restos
en el centro del pecho,
y me había vuelto a hacer yo
en lo que dura el estallido
de
una
carcajada
(ya estoy de vuelta)

Por eso, cielo,
no me queda más remedio
que respirarte y decirte
que si uno es el palacio de sus decisiones
acabo de hacerte el estandarte,
que eres bandera blanca,
y que no tengo intención de hacer la guerra.

Pero el amor es otra cosa


3 comentarios:

  1. Ooooh, maravilloso, *aplausos*.

    Un poco de paz o tregua entre tanto caos de sentimientos y emociones no viene mal, y más si lo hace fácil.

    Besos de domingo.

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  2. Impresionante, no puedo decir más.
    Me quedo por aquí para poder seguir leyendote.
    Un beso.

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  3. Difícil decir lo que es el amor ¿verdad? Difícil defrinir un lugar (un estado) en el que no cabe ningún tipo de bandera, ni siquiera las banderas blancas.
    Tus poemas me hacen pensar y me obligan a releer unas cuantas veces. Y están escritos con una potente energía. Me gusta tu melodía.
    Un beso

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