domingo, 12 de octubre de 2014

Por nunca dejarme

Tengo una preciosa estrella
de cinco puntas
clavada en el centro del pecho,
de la vida,
del mundo mismo
y de los miedos (y los mata a todos)

Está incrustada,
y no duele.
Es un astro,
y no está lejos.
Me llena los pulmones,
y me hace respirar.

Si tuviera que pintarla
no sería dorada,
porque un solo color
me parece insignificante
al lado de la enorme gama de
amor,
amistad,
apoyo (y hombros donde llorar),
fuerza (y abrazos de play/pause,
que te encienden
el mundo,
y lo paran a su voluntad)
que regala cada día.

Brilla,
a veces por partes.
Y si te pierdes,
es el faro más luminoso
que me ha indicado el camino a casa
(que son ellas)
entre la neblina.

Entiendo que hay pocos hogares
en el mundo,
y que he encontrado uno
en sus manos.
Que no importa que me deje morir,
caer,
o que los recuerdos se abran paso
desde dentro
hacia fuera
desgarrándome la garganta,
porque el calor que irradia
me funde las heridas
y las hace cicatrizar.

Todas sabemos
que a estas alturas
estamos hasta el cuello
de pasado,
que a veces nos aferramos tanto
al futuro
que creo que nos vamos a quedar sin presente.

(Ya
me
estoy
quedando
sin
él)

Pero por mucho miedo
que tenga a los ogros
que habitaron mis cuentos de niña,
por mucho que el ahora
se me escurra,
todo está hecho de vosotras,
y yo así,
no me puedo escurrir.

Así que brindo por los amores
que no son amores,
por las amistades
que sí son amistad,
por poder decir para siempre
sin miedo a que mañana se acabe la eternidad,
por las tardes que se nos inundaron
y en las que nos echamos el ancla unas a otras,
por haber empezado
y no tener intención de acabar.

Por no ser de mentira,
por ser de puertas para dentro
(y qué más da lo de fuera),
por ser motivo para que no huya de esta ciudad,
por todas mis penas
(porque sin ellas, no las podríais haber hecho menos penas),
por ser salvavidas
en el océano que a veces ha sido mi vida.

Por no tenerle miedo a la sangre.
Por no marcharos con excusas baratas.
Por saber que sois arquitectas de mi felicidad,
y que sin vosotras no sé ser nadie.
(Putas adicciones)

Estrellita.
Brindo por ti.

Por alumbrarme, no deslumbrarme, y hacerme más fácil brillar









4 comentarios:

  1. Brindo porque existe gente así.

    Lutz.
    PD. Te envié un correo, como me pediste, pero no tuve noticias de ti.

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  2. Es una suerte tener una estrella así. Advertir sus brillos, las luces que iluminan fragmentos que hacen tener una idea del Todo. Tener una aproximación al valor del presente con el contraste que forman pasado (que puede producir angustia) y futuro (siempre inicio de ansiedad). Es un pequeño gran privilegio tener la idea de contarlo y escribirlo en un poema. Y es una suerte leerlo, así, como tomando un primer café con las primeras luces del día que te invitan nuevamente a otro pequeño paso de tiempo.
    Mil gracias por tus palabras.

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  3. Qué suerte encontrar a estrellas así. La verdad es que no es fácil y tenerlas casi es un privilegio, un maravilloso regalo de la vida, magia, no sé. Benditos salvavidas.

    Gracias por dejarte caer por mi blog permitiéndome descubrir el tuyo ^^

    Besos

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  4. Increíble.
    Además te entiendo a la perfección, yo también tengo una estrella que me ilumina de esa manera.

    ¿Me admiras? Pues te admiro el doble.
    Que sepas que llevo siendo fan tuya bastante tiempo.
    Un beso,
    Irina.

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