jueves, 11 de septiembre de 2014

Quise decirte

Quería decirte.

Quise hacerlo,
y no supe.

Torpe,
estúpida,
inútil.

Hice caer torreones
que encerraban mis prejuicios.

Cambié de mundo
aunque no el mundo,
(y ahora que he vuelto
todo sigue igual de desconchado
que cuando me fui).

Hice caso omiso a lo que decían
las malas lenguas,
solo porque la tuya era hermosa
y escribía hogueras de San Juan
en mis huesos.
Y te arrojaba todos mis deseos.
Y los hiciste ceniza.

Te sujeté como si
la ciudad se fuera a partir
si osaba soltarte.
Ahora veo que la ciudad sigue entera,
y las grietas
me han trepado a mi por la garganta.
Estoy desorientada,
en alguna parte,
y no me encuentro.

Cavé.
Tumbas a mis inseguridades,
para dejarlas descansar por fin.
Una fosa a mi orgullo,
al temor,
a las dudas.
Surcos en la piel.
Cavé tanto,
con las manos tan desnudas,
y las ganas tan expuestas
que no dejan de sangrarme los dedos
y estoy manchada de tierra.
Y enterrada con mis fantasmas.
Y con miles de cicatrices.
Hombros,
antebrazos,
muñecas,
piernas,
caderas.
Y una enorme en el pecho.
Esa lleva tu nombre
y mientras se cierra
me encierra a mi.

Te escribí.
Te describí.
Te memoricé.
Hice, deshice.
Luché.

Pero cielo,
quería decirte,
y no pude.

Porque no te hice poesía, amor
Y he perdido los derechos de autor
sobre ti
y el resto de obras
que me incendiaron el poemario.

3 comentarios:

  1. Terrible esas personas que se quedan encasquilladas en nuestras entrañas y por más que escribimos para sacarlas fuera, nos van enterrando más y más. Tiempo al tiempo.

    Besos

    ResponderEliminar