domingo, 28 de septiembre de 2014

Querido caso perdido:

Antes de dejar de escribirte
para siempre,
de terminar de romper las cuerdas
de la guitarra que compuso
nuestra banda sonora,
he de decirte algo:

Eres un caso perdido,
pero también el único mapa
que me mostró el camino a casa.
                                                            
(Ni siquiera sabía
que yo tenía una casa.

Habiendo estado siempre en ruinas,
creo que hubiera sido más fácil
encontrarme un coliseo
en el que echarme a los leones
que un verdadero hogar).

Eras toda una contradicción
desde el momento en el que
te miraba a los ojos.
De las dos fotos para encontrar las siete diferencias
eras ambas,
un suicida que ama la vida,
unos versos en prosa,
y la cara oculta de la Luna
gritándole a algún astrónomo de la NASA
que ella siempre quiso ser exhibicionista
y que ya es hora de mostrarse al mundo).

Eras.
Eras tú,
y quizá era eso lo que te hacía 
i    n    a    b    a    r    c    a    b    l    e.

O que llegaste y me encendiste
la vida
como quien pulsa el interruptor
y da la luz.

Dejaré claro que después
también fuiste lo suficientemente educado
como para apagarla
al salir por la puerta,
en silencio,
como si no me diera cuenta
de que te marchabas
y te llevabas las facturas
-sin pagar-,
y el aire
-con oxígeno-.

Estar a oscuras no me incomodaba.
Puede que el amor
sí sea ciego.
En lo que a mí respecta,
me dejaste con cataratas,
y hasta hace poco
diluviaba tanto en mi cuarto cada noche,
que parecían las del Niágara.

Fuiste,
y seguirás siendo
el mensaje más profundo de una canción de amor,
Baudelaire y sus flores,
la tinta del boli que se me acaba
de tanto escribir(me)(te)(nos) poesía,
la lengua de los Stones,
y la que mejor acompañaba a la mía.

Pero lo que no tuviste en cuenta
es que yo también seguiré siendo,
con o sin luces,
y que me he colgado tres velas de cada pendiente
y una a la entrada de casa,
para no volver a perderme

y ser yo el caso perdido.




3 comentarios:

  1. Vale.
    No sé cómo decirlo pero, hace un ratito he publicado algo y dios mío. Hay tantas palabras en común, tantas ideas semejantes...
    ¿Por qué eres tan increíblemente espectacular?
    Maldita sea. ¿Quién hace esas comparaciones tan magistrales sino tú?
    Me quedo con la cataratas, y la carencia de hogar, y el detalle de las facturas -maldito desgraciado, sin pagar.

    Te admiro, y cada día que pasa (aunque sigo sin saber cómo lo haces) te admiro incluso más.

    Lutz.

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  2. ¡Madre mía! Dices de mi blog pero el tuyo.. tela. Menuda forma de escribir, me dejas sin palabras. Me ha encantado, todo, y si tuviera que elegir una parte las elegiría todas, menudo vendaval de sensaciones.
    Muchas gracias por pasar por mi rincón, no dudo ni un segundo en quedarme en el tuyo.

    Besitos ♡

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  3. No dudes nunca que tú también eres inabarcable.
    Precioso. Cada letra duele más que la anterior. Pero que esas cataratas no te empapen el corazón más, que no te escondan más.

    Miss Carrousel

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