sábado, 8 de marzo de 2014

Nada de Roma, yo soy Atenas

   Me supe derrotada cuando tú marcaste un punto final donde yo me tropezaba con los suspensivos, arrasada como una hermosa ciudad que arde tan fuerte que avergüenza al mismo infierno.

   Si me hubieras conocido así, me hubieras llamado Roma en vez de amor. Pero cielo, yo era mucho más como Atenas -tan masacrada que las columnas de un partenón sin Dios eran lo único que se avistaba al mirarme-
Y es que me rompiste la vida a la vez que me rompías los esquemas.

   Pero mi único problema fue pensar que los infinitos son eternos. Y a mi el nuestro me ha durado una puta mierda.



3 comentarios:

  1. Me encanta la comparación. Es original, nunca había leído algo así de Atenas.
    Sí, al final será cierto eso de que nunca nada es para siempre.

    Lutz.

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  2. Oh. Suena como tú, como Atenas, algo así como roto.
    Yo soy incapaz de pensar en el concepto "infinito" y por eso mismo he llegado a la conclusión de que no existe. Los segundos se pierden, los momentos se entierran. La eternidad es tan solo una burla de esas películas. Lo único que queda tras un intento de acercarse a las historias, son ruinas. Como Atenas.
    Me ha fascinado :)
    Besitos.

    Miss Carrousel

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  3. Mi unidad de medida temporal suele ser en 'putas mierdas' también..

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