lunes, 20 de enero de 2014

Eternamente condenadas

Susurro estridente del corazón
bombeando fuerte en los oídos.
Grito ya olvidado.
Aislado.
Prohibido.
Aullido desgarrador que nace en el pecho,
y allí descansa enganchado.

 
Rojo escarlata brillando en las baldosas,
humo que escribe por si solo prosa,
y forma nubes en la mente.
Y brillos,
 recuerdos.
Imágenes tan bellas que rompen por dentro,
Y matan, y yaces en el suelo.

 
Sabor amargo del café, en la piel tatuado
con agujas que tejen más de lo acordado.
Tejen sueños,
y esperanzas,
y deseos
 que cayeron masacrados,
por quien creyó saber demasiado.

 
      Ángeles que reclaman, y claman,
 desde allá arriba.
 Que nos vienen a buscar.
A mí. 
A las risas, 
y sonrisas congeladas, 
 apresadas,
     y eternamente condenadas.



1 comentario: