martes, 15 de octubre de 2013

Y el sueño, entonces, se tiñó de real

Se habían visto antes. Es posible que lo hubieran hecho mientras atravesaban esa avenida llena de gente que ella amaba, o quizás en el parque más pequeño de esa cenicienta ciudad, ese parque que a él le hacía sentir lleno como pocas otras cosas lo hacían. Quizás no se habían visto ni en la avenida, ni el parque. Quizás fuera en esa biblioteca, llena de historias, que ambos frecuentaban; o en esa tienda de música de la plaza, donde ella pasaba horas escuchando Beethoven, y él saboreaba el rock clásico de los 80.

No podrían decir muy bien cuándo se habían visto, pero aquel día, ese que no se vieron, sino que se miraron por primera vez, supieron que ya antes habían coincidido -quizás solo en alguno de esos sueños que todos nos empeñamos en apartar de lo real-.

Y, entonces, él se enamoró de las luces de esa avenida por la que ella caminaba tarareando, se enamoró de esas cintas de música clásica que ella escuchaba con el ceño fruncido, tratando de adivinar palabras entre las notas de la melodía. Y, no solo eso, sino que se enamoró de la forma en la que le brillaban los ojos al hablar de sentimientos. Se enamoró de la calidez de su cuerpo, y deseó que los centímetros que separaban sus bocas se convirtieran en cenizas, fruto del fuego y el brillo que la muchacha emitía.

Ella, por su parte, dejó de tararear por las calles de la ciudad, y empezó a cantar a pleno pulmón en el parque. Olvidó a Mozart y a los otros, y acabó dándose cuenta de que Pink Floyd sonando desde un vinilo hablaba con palabras que ella no tenía que esforzarse en encontrar. Y deseó, con toda sus fuerzas, que la distancia que separaba sus mentes se convirtiera en agua.

Pero, como todos saben, cuerpo y mente, fuego y agua, nunca fueron compatibles. Él, rompió los centímetros que separaban sus bocas utilizando el calor que desprendía ella; y ella, destrozó la distancia que separaba sus ideas, ahogándola en lluvia y tormenta, todo eso que era él.

Así, cuando los árboles del parque se mudaban en asfalto y las notas pausadas de las sinfonías cantaban al ritmo ochentero, cuando todo parecía ser una sola cosa, y esa cosa lo era todo, el todo se derrumbó.
Primero fueron las ideas, después las caricias. Y finalmente, el fénix de la distancia renació de las cenizas. Y el fuego los abrasó a los dos. Y el agua, resbaló por las caras de los dos.

Después de un tiempo, se volvieron a encontrar. Y, entonces, lo supieron: se habían visto antes, se habían mirado antes. Habían sido el uno del otro, y el otro del uno. Pero, en ese instante, decidieron que aquel sueño -que ahora, se teñía de real- más valía ser un sueño que una dolorosa realidad.

7 comentarios:

  1. He podido morir hace escasos minutos cuando he terminado de leer, o también he podido creer en poderes sobrenaturales. Justamente esta mañana estaba pensando en este tipo de situaciones, en qué pasaría si le diéramos oportunidades a los polos opuestos, y no los pusiéramos del revés para no ver la atracción que hay entre ellos. Y justamente esta noche he visto esta entrada que, a primera vista me ha parecido larga ya que soy de entradas cortas, me ha encantado.

    Y y y jo. Me ha gustado mucho. ¡Un saludo!

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    1. ¿Sabes? Lo primero, decirte que me gusta cómo piensas, el que le des vueltas a la obsesión que tenemos con poner del revés esos polos. Lo segundo, obviamente, darte las gracias. Gracias por leerme, aunque la entrada fuera larga, y por dejarme este comentario, que cosas como esta son las que me hacen cerrar los ojos e imaginar, las que me hacen inspirarme y escribir. Así que gracias.
      Un beso enorme, Bacio <3

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  2. Siiiin palabras. Pato, te quiero publicando muy a menudo, ¿eh?
    me gusta la frase de ''entonces él se enamoró de las luces de la avenida por la que ella caminaba tarareando ... '' No me preguntes por qué, pero a veces se me quedan las frases más sencillas.
    Ya sabes que te sigo, ¿no?
    Besos <3

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    1. No, no. Sin palabras estoy yo, joder. Es que, no sé qué decir. Gracias por leerme, y gracias por comentarme, sobre todo.
      Yo también te sigo, ahora me dedicaré a leer todos tus textos (apuesto algo a que acabo llorando).
      Eso Cecé, que gracias. Nos seguimos en twitter ¿no? Tienes pinta de chica interesante jajaja me encantaría que habláramos de vez en cuando, aunque fuera de los textos que escribimos, o de la ilusión de derrochamos en nuestros blogs.
      Un beso enorme

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  3. ¡Guau! Bueno, lo primero darte mil y una gracias por haberme dejado tal comentario en mi blog, de verdad de la buena. Me has hecho sentir que escribir es mucho más que sentir y que emociona más cuando a otra gente le gusta. Por eso escribo, para desahogarme, sí, pero también para intentar meteros en mi piel lo más que puedo.
    Me ha gustado mucho muchísimo el texto y sobre todo los matices entre ver y mirar y los de la música rock, siento que ese chico es como yo y eso me hace sentirme cerca de él, me gusta. Siempre me quedo con los finales, con las frases que anuncian el cierre de puertas o en este caso el cierre de expresión, y con este, no iba a ser para menos.

    Mil gracias por haberme descubierto pero sobre todo por hacerme descubrirte a ti. Yo también me quedo aquí.
    Clau.

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    1. De verdad, no sabes lo encantada que estoy de tenerte por aquí :)
      La verdad, es que si el chico te recuerda a ti, tienes que ser una persona muy interesante. El protagonista es la clase de persona que me encanta, demasiado interesante como para no preocuparse en conocerla.
      Besos.
      María

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  4. De todos los textos que me has pasado desde que tengo la suerte de poder leerte, la segunda mejor cosa que me ha pasado contigo (la primera es que existas y que nos queramos tanto), este es uno de mis favoritos. Lo más probable es que lo sea porque por suerte habla de mí y de tantas y tantas cosas que te conté cuando centraba mis ilusiones en esta historia.
    Todo esto aquí arriba descrito fue algo ciertamente positivo y que siempre recordaré con muchísimo cariño, sin duda de lo mejor que me pasó en 2013. No lo cambiaría. Pero simplemente, hay cosas que dejan de ser porque dos personas no están destinadas a seguir coexistiendo de esa forma. No solo hay que saber aceptarlo, sino además entenderlo y disfrutar de ello. Conseguí darle la vuelta a todo, disfrutar de los finales y de las personas presentes en ellos porque hay demasiadas personas que merecen la pena como para estropearlo todo por algo así. Y fue gracias a esas mismas personas y a cosas como esta y como todo lo que tú significas para mí. Dejó de ser una dolorosa realidad y el sueño se ha desvanecido, dejando tras de sí felices recuerdos y brillos que no cambiaría por nada y de los que no me arrepiento.
    Y joder, aunque no venga a cuento, qué suerte tengo de poder abrazarte.
    P.D: Nunca dejes de escribir. No solo me emociona verte bien.

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