miércoles, 23 de octubre de 2013

Estúpidamente, fui demasiado estúpida

    Aún atesoro el recuerdo de todas aquellas noches. Noches largas, pero sin sueños. Noches completamente diferentes que acababan siendo totalmente iguales. Noches en las que hablábamos de miles de cosas sin sentido para condensarlas en las dos únicas palabras que lo adquirían: te amo

    Recuerdo esas noches de sonrisas prohibidas, de sentimientos esquivos y de lágrimas -estúpidamente- permitidas. Esas noches en las que todo eran ángeles y estrellas, y ojos verdes, y mundos mejores. Esas noches en las que mi universo cambiaba su eje, y yo giraba hacia el lado contrario, y -estúpidamente-luchaba por evitarlo. Y acababa ahogada en intensidad, y en felicidad, y en dolor, y en sangre y en muerte.

    Aún esbozo aquellas noches en mi cabeza. Las noches en ese banco, yo siempre sentada, tú siempre de pie -y la verdad, creo que, en todo momento, estuve postrada a tus pies, aunque fingiésemos lo contrario-. Y, ahora, cuando ya no son noches, sino días, evito ese rincón de la la ciudad que -estúpidamente- huele exactamente igual que tú.

   Al hacerse de día, perdí la intensidad. Perdí esos pensamientos de los que -sin haberse tornado en palabras- ya era esclava. Y desapareció la sangre, y dejé de desfallecer. Porque las noches, dejaron de ser noches, para ser días.
Pero en los días, no hay ángeles, ni sonrisas prohibidas, ni lágrimas permitidas (aunque sea estúpido). Y los ojos son muy negros, y los mundos, no mejoran.

Aunque supongo que, ahora, la única conclusión de todo esto es que, estúpidamente, fui demasiado estúpida.

5 comentarios:

  1. Lo que el día echa de menos a la noche. Supongo que el día también tiene su encanto y acabarán habiendo sonrisas e infinitos.
    Un beso. :)

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    1. Gracias por pintarme un futuro tan bonito. Sé (al menos quiero saber) que los habrá.
      Un beso ^^
      María

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  2. Acabo de encontrar tu blog y creo que me quedo por aquí *-*
    La verdad es que cuando hemos vivido algo tan mágico es complicado vivir sin ello. Es casi imposible continuar hacia adelante. Pero la verdad es que aunque los recuerdo nos asfixien, ellos siguen así y eso es lo que más duele. Haber perdido algo que tanto queríamos.
    Besos.

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    1. Ay jo, qué amor :) Sí, la verdad es que los recuerdos son lo peor de cualquier historia bonita porque, de verdad que no hay nada más triste que un recuerdo feliz.
      Un besazo

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  3. Sí que es verdad que a veces somos demasiado estúpidos como para dejar de cometer estupideces. Lo bonito sería ser demasiado estúpidas como para no saber dejar de ser feliz.
    (Acabo de encontrarte, y qué bonito joder. Aquí me quedo. Si quieres visitarme: http://perdidasentrelineas.blogspot.com/)
    Un besazo.
    Pau.

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