lunes, 21 de octubre de 2013

Dijeron.

    Les habían dicho que sobrevivirían a cualquier cosa. Les hablaron de que podrían superar cualquier problema, de que todo lo que tenían que hacer era resistir a los golpes que les daba la vida. Les dijeron tantas cosas... y las creyeron todas, a pies juntillas, aún sin saber muy bien quién las había mencionado. Puede que fueran sus padres, sus amigos, los libros que leían o, quizás incluso, la sociedad - esa que les llenaba la cabeza de pájaros que no tenían ni remota idea de como echar a volar-.

    Y así, ellos lucharon. Se dieron la mano y embistieron el dolor con tanta fuerza que acabaron destrozados en el suelo, con los sentimientos hechos pedazos y sintiéndose como esas aves sin alas, que de nada servían.

    Les dijeron que podían pasear bajo la lluvia, besarse y ser felices. Pero el amor acabó por ahogarse con las gotas de esa tormenta -o igual con las lágrimas de sus ojos-. 
    Les dijeron que podían arder de placer, derretirse el uno en el cuerpo del otro y ser una sola cosa. Y terminaron chamuscados de deseo.
    Les dijeron que podían flotar si se tocaban, que el camino al cielo era fácil. Y subieron, hasta que rozaron con las yemas de sus dedos el paraíso; y, una vez allí, fueron desterrados como ángeles caídos directos al infierno.

    Hicieron caso a demasiadas cosas y, al final,

                           perdieron muchas más.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Mandarina, el tuyo sí que es alucinante. Mil gracias por hacerme una visita ^^
      Un abrazo.
      Te admira.
      María

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  2. Genial. Sin palabras. Así es como lo veo también yo. Saludos! :)

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  3. Increíble. Tienes una nueva lectora desde ya.

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